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Naty Abascal ya no es el perejil de todas las salsas -españolas- desde hace ya demasiado tiempo. Lo que no significa que esté encerrada en su casa mirándose al espejo, emborronándose con rouge de labios toda la cara y llorando lágrimas negras por lo que un día fue. Naty aún sigue siendo alguien muy importante, pero más fuera de su país. Aunque es cierto que anda desaparecida del mapa nacional voluntariamente desde que se destapó el caso mascarillas, escándalo que protagoniza su hijo pequeño, Luis Medina, cuyo juicio se celebra estos días.
A sus 81 años, la ex modelo sevillana y fashion consultant, según se define a sí misma hoy en su cuenta de Instagram que aglutina más de 283.000 seguidores, sigue hiperactiva en el mundo de la moda, donde es toda una autoridad a nivel internacional. Recientemente Naty ha disfrutado del último desfile de Carolina Herrera en Nueva York y ha estado en París en los de Valentino y Giambattista Valli, también visitando las exposiciones Dolce &Gabbana en el Grand Palais y la de Alta Costura en el Louvre. Asimismo, no ha faltado al cumpleaños de Giancarlo Giammetti, pareja de su queridísimo Valentino.

Confundir a los hijos de Naty (y que dé igual)
"No para", dice una persona que la conoce bien pero prefiere permanecer en el anonimato. "Estas Navidades estuvo en República Dominicana con la familia de Oscar de la Renta, antes se fue a Maldivas con Edgardo Osorio, director creativo de Aquazzura... Nadie diría los años que tiene, está espléndida".
Por mucho que lo parezca, Naty sigue radicada en España, en su piso de la calle Almagro de Madrid. Aunque como hemos comprobado, viaja muchísimo. A su casa de Portugal, a la de Sevilla... también supervisa otras propiedades en ambos lugares que ella alquila a personas con alto poder adquisitivo que comparten su gusto por la belleza.
Las últimas veces que la fotografiaron en España fue en el desfile de Redondo Brand el pasado 22 de enero y unos días antes en el funeral de Manuel Lapique, hermano de Cari. Cuando está en su tierra, Naty sólo acude donde le apetece y en redes colabora con firmas como Clarins y Elizabeth Arden. También ejerce de estilista ocasionalmente para la revista Harper's Bazaar con editoriales de Alta Costura, su pasión.
Su desaparición de ¡Hola!
Por encima de todo eso, Naty sigue siendo una de las socialites más estilosas y con más personalidad propia de nuestro país, por eso sorprendió mucho que no apareciera su nombre en la última lista de mujeres más elegantes de España que publicó ¡Hola! a finales de diciembre. Un hecho que puso de manifiesto su fría relación con la revista para la que trabajó tantos años desde que ésta la relevara por otras vips más jóvenes como Eugenia Silva e Inés Domecq, que ahora se firman la mayoría de las producciones.
Hasta hace poco, Naty siguió siendo contratada por la cabecera para algún posado puntual cuando la exigía la protagonista, como el último figurín que llevó en portada a Paloma Cuevas. Hoy, en cambio, apenas hay presencia de la andaluza universal en sus páginas.
Este distanciamiento de la revista ha contribuido a que Naty comparta un perfil más bajo en España, unido a la realidad judicial de su hijo pequeño, el "díscolo" de la familia en comparación con Rafa, respetado en el mundo de la moda (ha pasado por Scalpers, Inditex y Wow) que hoy está probando suerte con un proyecto de lifestyle que pronto estrenará local en Madrid bajo el nombre de Mr. Ab, labor que compagina con su puesto de director de Ecoalf Sports. "Naty saca la cara por Luis siempre, aunque es consciente de que es su hijo más problemático. Eso sí, como buena madre, saca las uñas por él para defenderle (...)", nos dice esa misma fuente. "Naty fantaseaba con la idea de que Luis se acabara casando con Alejandra de Rojas, su primera novia conocida, pero rompieron y desde entonces no termina de sentar la cabeza, aunque es verdad que últimamente él está más formal y vive con su novia en el Viso".
No es la primera vez que Naty tiene que lidiar un escandalazo. Ya lo hizo con destreza en los 90 cuando su ex marido, duque de Feria, fue encarcelado por tráfico de drogas, rapto y corrupción de menores. Si superó eso, lo de Luis es pecatta minuta.